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En este período cuando algo no nos gusta o molesta de la otra persona, preferimos concentrarnos en los recuerdos agradables y dejamos pasar esos momentos de malestar. El problema surge cuando se van sumando problemas, cuando los desencuentros son más frecuentes que los momentos gratos. Esto nos puede llevar a consecuencias, que si no se pone solución, funestas.
De los inicios donde todo era maravilloso pasamos lentamente a rememorar los momentos más desagradables. En estos casos es útil repasar nuestros momentos y recuerdos agradables para salvar los momentos que vivimos con placer o rescatar los gestos de amor que nos enamoraron de esa persona.
Las personas que viven en un eterno enamoramiento son las estrategias que utilizan, recordar los momentos buenos vividos con esa persona que nos enamoro. Esto no nos garantiza que no surjan conflictos en la relación de pareja, porque igualmente surgirán problemas, pero las dificultades están para resolverlas de forma que se minimice el riesgo para la pareja.
La mayor parte de los problemas en la pareja, se basan en una deficiente comunicación. Y creemos, con frecuencia, que la otra parte debería saber lo que, en cada momento, necesitamos sin que nosotros le digamos nuestras necesidades afectivas. Si esto perdura en el tiempo, nos veremos condenados a la frustración a la decepción simplemente por no solicitar lo que deseamos, de manera adecuada.
Suele haber una serie de puntos conflictivos y nos tenemos que asegurar de que ambas partes entiendan y lleguen a unos acuerdos que satisfagan a ambas partes como pueden ser: la familia de origen, la sexualidad, los intereses individuales, etc.
Cuando los deseos, problemas...se manifiestan abiertamente, muchos de los problemas que nos podemos encontrar en la relación se solucionarán sin más complicaciones. Por lo que tenemos que aprender a escuchar a la otra parte. Aprender que cada uno somos único e irrepetibles por lo que tendremos que ser flexibles para aceptar los puntos de vista del otro, sin juzgar
E l estar o no estar enamorado es un factor causal importante. Si una pareja está enamorada su relación transcurre por los cauces de la normalidad. Los problemas comienzan cuando una de las partes de la pareja deja de tener sentimientos de amor hacia el otro.
Las relaciones de pareja tienen lugar en un ambiente determinado y éste de algún modo es el que controla la relación. Los estímulos que controlan la situación pueden ser de dos maneras:
- Estímulos antecedentes.
- Estímulos consecuentes.
Para entender un poquito lo que son ambos estímulos y como influyen en la relación lo explicaré. Un estímulo es antecedente cuando la otra parte nos dice: "Te he preparado tu comida preferida" o al entrar en casa, sentimos una música agradable, etc. Los estímulos antecedentes también puede ser negativos. Este tipo de estímulo nos permite predecir, con cierta probabilidad lo que puede ocurrir después, y se convierte en señales discriminativas, porque en nuestra mente las tenemos asociadas a hechos positivos o negativos. Por lo que en una relación de pareja es muy importante cuidar estos estímulos.
Los estímulos consecuentes incrementan la probabilidad de que una determinada conducta ocurra en el futuro, por ejemplo: regalos, intimidad sexual, malos tratos, discusiones, etc. Pongamos un ejemplo que nos ayude a entender los estímulos consecuentes. "Si llego temprano a casa y mi pareja en lugar de recriminarme me recibe con un gesto cariñoso, es probable que la acción "llego temprano a casa" se repita en el futuro.
En toda relación interpersonal es tan importante lo que decimos como lo que hacemos (una sonrisa, escuchar al otro con interés, un ambiente relajado....). Si damos por sentado que en la relación está todo hecho y que no es necesario cuidar los detalles, nos podemos encontrar que la relación de pareja se irá debilitando.
En las relaciones de pareja, se dice que una persona está enamorada de otra cuando los intercambios, las interacciones que se realizan entre los miembros es positiva y reforzante.
Cuando los refuerzos negativos predominan en la relación de pareja, hay que estar alerta, cambiar la estrategia o buscar ayuda psicológica o solicitar una consulta psicológica para que nos orienten en el proceso, no hay que esperar a que el problema sea tan grande que sea inviable la relación.
Los celos. En las relaciones de pareja suelen surgir los celos. Los celos es una emoción que surge por desear poseer con exclusividad a la persona amada, este miedo se percibe como una amenaza, es decir, miedo a perder una posesión que se considera como una propiedad. Hay que tener algo claro, la pareja es una persona, no es una propiedad, no es tu propiedad. Cuando los celos son excesivos sin causa que los justifique denota baja autoestima, inseguridad, y poca capacidad para solucionar problemas. Hay algunos autores que dicen que los celos es una manifestación de amor. Hay que tener en cuenta que cuando son excesivos destruye a la pareja. Hay que respetar las normas de la pareja, y entre estas normas incluye la confianza y el respeto hacia el otro.
Te puedes sentir mal cuando ves o te imaginas a tu pareja con otras personas, sientes ansiedad. En este proceso surgen las comparaciones constantes "Soy menos........", lo que conduce a tu misnusvaloración y a la necesidad de buscar las demostraciones de afecto de tu pareja. Ante cualquier comentario, gesto...se analiza exhaustivamente buscando señales, actuando motivada por la desconfianza, negándote a salir con otras personas y enfadándote si tu pareja comparte su tiempo con otras personas. La vigilancia se puede convertir en algo continuo, espiándole cualquier movimiento, sus emails, su móvil, etc. Todo en busca de reasegurarte de su fidelidad hacia ti o encontrar pruebas que te demuestren que tiene una posible aventura. La infidelidad existe siempre y cuando hay una pareja (matrimonio, noviazgo, etc). Se vive como una traición, se destruye la confianza, se produce inseguridad y muchas de las veces se sufre la manipulación del infiel, intentando justificarse al culpar a la otra parte. Las parejas, cuando formalizan su relación, establecen un acuerdo de estar juntos tanto sexual como emocionalmente. Por lo que la infidelidad la podemos definir como las relaciones fuera de la pareja sea de tipo sexual o afectivo :
- La infidelidad puede tener muchas causas entre ellas:
- Insatisfacción emocional.
- Insatisfacción sexual.
- Diferencias en la formación individual
- Diferencias en la escala de valores.
- No saber manejar la atracción que generan otras personas
- Problemas de comunicación.
- La propia elección de la pareja (casarse por casarse)
- Búsqueda de nuevas experiencias
- Crisis personal.
- Falta de interés.
- Monotonía.
- Etc.
Ante cualquier señal de los anteriores hay que poner los recursos disponibles para reactivar la relación de pareja y buscar el equilibrio armónico, en lugar de esperar a que se deteriore más. Hay que estar pendiente de cuando estamos teniendo un problema que no sabemos solucionar y buscar ayuda en profesionales de la psicología.
Los hombres más que las mujeres suelen justificar su infidelidad, diciendo que " lo que tengo en casa no me satisface, ni cumple con mis expectativas". No hay ninguna situación que pueda justificar la infidelidad porque todos tenemos la capacidad y el poder de elección y cuando optamos por ser infieles es porque queremos que sea así. A nadie se le obliga, por lo que cuando hay una infidelidad hay que asumir que ha sido nuestra decisión.
Curar las heridas que deja la infidelidad no es tarea fácil, es difícil olvidarla, pero si que es posible aprender a perdonar, por lo que conviene preguntarse si, vale la pena continuar con la pareja o por el contrario terminar la relación. No sirve de nada perdonar y luego recordar, en los enfados, una y otra vez el error cometido, lo único que se consigue es un deterioro mayor de la pareja y de cada uno individualmente.
Las relaciones de pareja pasan por etapas en las que aparecen los conflictos como en cualquier relación interpersonal: En la relación de pareja los buenos y los malos momentos se viven más intensamente, son en los malos momentos cuando surgen las desavenencias y los malos entendidos y suelen ser en estos momentos cuando puede favorecer la infidelidad, causando dolor en el entorno: padres, amigos, hijos,....
El dolor, la decepción, la desconfianza....gana terreno a la estabilidad, la ilusión....
Cuando la inseguridad, gana terreno, se ha instaurado en nuestros pensamientos. Éstos nos hacen sospechar de todo y cualquier indicio nos invita a investigar nuestras dudas en amigos, revistas, vigilar a la otra parte, etc., ello conlleva un desgaste psicológico tremendo y aunque lo que buscamos son certezas de la infidelidad. Lo más propio es sentarnos con nuestra pareja, y desde la calma, exponerle abiertamente nuestras dudas y temores. Si se admite la infidelidad en la persona engañada se puede instaurar: baja autoestima, inseguridad, depresión,.... Si se toma la opción de perdonar la infidelidad, el temor, el dolor, la humillación.......siempre está en la sombra acechando. Por lo que lo más recomendable es buscar ayuda psicológica.
Hay ciertos datos que nos hacen creer cómo se comporta un infiel, y que suelen ser consejo de revistas, amigos, etc., entre ellos tenemos: hacer regalos para compensar, renovar el vestuario, preocuparse en exceso por el aspecto físico, etc. Este tipo de hechos o de cambios no corroboran que se esté dado una situación de infidelidad.
La mayor parte de las personas son infieles porque su pareja no alcanza las expectativas, han dejado de tener la aportación que en un principio tenían de la otra parte. En otras ocasiones se debe a causas más profundas, que sobrepasa el objetivo de este monográfico. Ruptura de la pareja
Las rupturas son dolorosas, da igual quien deje a quien, y requiere un proceso para superarlo que se denomina "duelo". No hay ninguna ruptura que sea fácil. El comenzar una nueva vida, la soledad, los sentimientos de culpabilidad, la sensación de fracaso, etc.
Tras la separación no hay que caer en la tentación de buscar otra pareja de recambio inmediatamente hay que dejar un periodo de tiempo que será en cada uno según su capacidad de superación. Lo más conveniente es buscar apoyos y abrirse al exterior en lugar de encerrarnos en nuestro dolor.
Cuando estamos en este proceso cualquier hecho aislado nos lleva a interpretar que todavía hay amor en la otra persona hacia nosotros. Cualquier indicio de contacto se interpreta como que es un acercamiento de la pareja y que la posibilidad de una vuelta es posible, pero hay que ser realistas y tener claro que cualquier mención de contacto puede estar generado por muchas cosas, distintas, que nada tiene que ver con el amor: nostalgia, sentimientos de culpa...Una mirada puede ser signo de atracción, de seducción...pero no significa, necesariamente, que se vaya a producir un acercamiento afectivo.
Otras veces, hay personas que no asumen que la relación se haya terminado o que hay una crisis más o menos profunda, y en lugar de buscar soluciones realistas, intentan recuperar a la pareja recurriendo a prácticas mágico-religiosas como tarot, oráculo, rezos, quiromancia, etc. Cuando buscamos soluciones fuera de la relación, sin responsabilizarnos de nuestra parte de responsabilidad es porque la desesperación ha tocado fondo y queremos que una persona externa nos ofrezca un milagro. Los milagros, en la pareja, se realizan cada día. La pareja, como globalidad, requiere unos cuidados, como si fuera una planta, para que se desarrolle sana y vigorosa.
Hay muchas personas que cuando han terminado su relación de pareja, intentan recuperar a su pareja, realizando cualquier cosa que pueda predecir la vuelta: rezos, consulta a oráculos, tarot, quiromancia, etc. Cuando se recurre a estas prácticas mágico-religiosas es porque la desesperación ha tocado fondo.
A la hora de superar una ruptura hay que seguir unas pautas:
- Recordar que la ruptura en la relación de pareja no es un fracaso personal sino que es cosa de dos.
- Busca relacionarte y rodéate de familiares, amigos......No te dejes vencer por la soledad ésta lo que hace es que te quedes en casa rumiando (pensamientos repetitivos y negativos), te puede llevar a la depresión. A sentir el futuro con incertidumbre y miedo (Ansiedad)
- Tienes que permitirte sentirte mal, durante un tiempo, sentir tristeza es de lo más normal. Intenta superar tus sentimientos actuales y te será más fácil de volver a experimentar el amor en un futuro.
- Es primordial que rompas, definitivamente, con tu anterior pareja. Cuando se rompe totalmente con ella se superará mejor la ruptura. El mantener contacto con la expareja, se tiene la ilusión de que puede haber una vuelta a la relación. Muchas personas tienen la firme creencia de que cuando se rompe la relación se puede ser amigo de la persona a la cual todavía amamos, es un engaño y puede convertirse en una tortura continua. Cuando se pretende ser el amigo de un ex nos podemos encontrar con que de la noche a la mañana hemos pasado de ser protagonistas de su historia a ser el confidente de sus intimidades afectivas, sexuales, etc. Por lo que ver a la otra persona con su nueva pareja, escuchar sus intimidades... cuando nuestros pensamientos y nuestro objetivo es recuperarlo en silencio, sufriendo....se toma la decisión, más tarde que pronto, de no saber nada de la otra parte.
- Hay que trabajar la autoestima. Una vez reestablecida ésta, analiza que es lo que paso para que la relación no funcionará. El objetivo es no cometer, en el futuro, los mismos errores. No pienses que no vas a gustar a nadie más, estos pensamientos denotan una baja autoestima.
- No dejes que la tristeza se instaure en tu vida, al menor síntoma de tristeza busca distracciones como: un paseo con amigos, una cena, ver una película, música, ejercicio.....No te quedes en casa con tus pensamientos repetitivos y negativos.
- No permitas que el miedo se apodere de ti a la hora de iniciar una nueva relación, si te dejas dominar por el miedo, por la inseguridad, te bloquearás y te impedirá iniciar otra.
Hay que tener en cuenta que cuando creemos y sentimos que hemos encontrado a la pareja que compartirá nuestra vida, tenemos el firme deseo de que esta relación perdure en el tiempo, pero no siempre es así. Hay que tener presente que las crisis sentimentales serán nuestro equipaje a lo largo de toda nuestra vida.
Las emociones negativas, que suelen acompañar cuando una relación de pareja se da por finalizada, más frecuentes suelen ser: culpa, ira, tristeza, despecho, etc. La intensidad de los síntomas y su duración serán diferente en cada uno y dependerá de: Del apego establecido, las causas de la separación, de cómo se percibe y se vive el fin de la relación. En el principio de la ruptura las emociones que predominan son: tristeza, culpa..luego culpamos a la otra parte o a nosotros mismos, y se va alterando en fases. El despecho es una herida que tiene que curar, y hay que darle los cuidados y el tiempo necesario para que la herida cicatrice adecuadamente. Al fin y al cabo es un duelo que requiere adaptarse a la nueva situación.
Las fases del duelo en la relación de pareja son:
- Insensibilidad o Shock . En el inicio de la ruptura nos sentimos paralizados. No damos crédito a lo que nos está pasando. No se acepta la ruptura.
- Anhelo y búsqueda del otro . En un momento determinado se puede aceptar la realidad, pero no se acepta. Esta es la fase de protesta, en ésta se busca cualquier contacto con la persona amada (mensajes, llamadas telefónicas, etc). En esta fase no hay aceptación emocional de la ruptura.
- Frustración y desamparo . La negación empieza a perder fuerza, poco a poco se va aceptando la realidad, y así como se va aceptando el hecho aparece la culpa. Los muchos recuerdos que se tienen de la convivencia están cargados de resentimiento. Se idealiza el pasado y se le echa la culpa a todos y a todo de la ruptura (entorno, a la otra parte...). La sensación que se tiene es de una molestia continua.
- Desorganización, desespero y desesperanza. Se ha tomado conciencia de la ruptura de la relación. En esta fase el dolor es muy profundo, la realidad se ha implantado en la cotidianeidad, esta percepción más real crea sentimientos de pérdida real y de soledad. En todas las áreas de la vida se funciona muy bajo, nada se siente con emoción, no hay ilusión, nada gusta... De las fases que compone el duelo está es la más peligrosa, porque la necesidad de llenar el vació que se siente es muy fuerte. En esta fase te tiende a olvidar los defectos del otro y se le llega a idolatrar.
- Conducta reorganizada . En esta fase la persona se siente aliviada. Se empieza a ver sentido a la vida. El futuro ya no es negro sino que se percibe con más optimismo, el recuerdo de la otra persona y de la ruptura ya no causa tanto dolor. las emociones, los sentimientos se manejan más adecuadamente. La ira y la culpa la vamos desprendiendo de nuestro repertorio emocional y se siente un mayor control sobre el entorno y sobre uno mismo. La ruptura se ve con más objetividad.
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